Bad Bunny sorprendió a empleados de Inditex, el gigante español de la moda dueño de Zara, con un regalo exclusivo tras su histórica presentación en el Super Bowl. El artista puertorriqueño envió camisetas similares a las que utilizó durante el espectáculo, acompañadas de una nota personal de agradecimiento por el apoyo y la colaboración.
El gesto fue interpretado como un reconocimiento directo a los trabajadores vinculados a la producción y distribución de la prenda, reforzando la conexión entre el artista y la marca en uno de los momentos más comentados del año en la industria del entretenimiento y la moda.

Sin embargo, el exclusivo obsequio no tardó en generar controversia. De acuerdo con reportes, varios empleados decidieron poner las camisetas en venta en plataformas de reventa en Internet, donde algunos anuncios alcanzaron precios de hasta $35,000 dólares, reflejando la enorme demanda y el valor simbólico del artículo.
La reventa de estas piezas pone en evidencia el impacto cultural y comercial de Bad Bunny, cuya presencia en el Super Bowl no solo marcó un hito en la música latina, sino que también impulsó el valor de cualquier objeto asociado a su imagen y a ese momento histórico.
El fenómeno confirma, una vez más, el poder del artista como ícono global capaz de influir no solo en la música, sino también en la moda y el mercado de coleccionistas.


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