La historia de Amanda Ungaro parece sacada de una película, pero es real. La brasileña de 41 años pasó de moverse en la élite política de Estados Unidos a terminar detenida por autoridades migratorias y finalmente deportada tras meses en condiciones extremas.
Ungaro, exmodelo y exrepresentante diplomática ante Naciones Unidas, fue expulsada del país en octubre de 2025, en medio del endurecimiento de políticas migratorias impulsadas durante la administración de Donald Trump.
De la alta sociedad a un centro de detención migratoria
Durante años, Amanda Ungaro formó parte de círculos exclusivos en ciudades como Nueva York y Florida. Junto a su expareja, el empresario Paolo Zampolli, asistía a eventos en Mar-a-Lago y reuniones vinculadas a la Casa Blanca.
Pero en 2025, su vida dio un giro radical. Fue arrestada en Florida junto a su actual esposo por presuntas irregularidades relacionadas con una clínica estética. Ungaro niega los cargos y asegura que enfrenta una disputa legal y personal con su expareja, con quien mantiene una batalla por la custodia de su hijo.
Acusaciones de abuso y uso de poder
El caso escaló cuando Ungaro acusó a Zampolli de haber utilizado sus conexiones políticas para influir en su detención y posterior deportación. El empresario ha rechazado estas acusaciones.
Además, la brasileña asegura haber sufrido abusos durante su relación de más de dos décadas, lo que añade un componente aún más delicado al caso y ha generado controversia sobre la posible mezcla entre poder político, relaciones personales y decisiones migratorias.
“Meses infernales” bajo custodia de ICE
Durante más de tres meses en centros de detención migratoria, Ungaro describe condiciones precarias: hacinamiento, falta de luz natural y problemas sanitarios.
Según su testimonio, pasó días sin ver el sol y compartió espacios saturados con decenas de personas. Finalmente, fue deportada a Brasil sin pertenencias, llegando aún con uniforme de detención y enfrentando una fuerte crisis emocional.
Un caso que reabre el debate migratorio en Estados Unidos
Hoy, desde Río de Janeiro, Amanda Ungaro intenta reconstruir su vida mientras continúa su batalla legal para reunirse con su hijo y limpiar su nombre.
Su historia ha reavivado el debate sobre el sistema migratorio en Estados Unidos, especialmente en un contexto de políticas más estrictas. El caso también plantea preguntas incómodas sobre los límites del poder, la influencia y la justicia dentro del sistema.











