El panorama geopolítico mundial podría experimentar un giro sin precedentes. Según revelaciones recientes de The New York Post, Donald Trump tiene la intención de impulsar a Gianni Infantino, actual presidente de la FIFA, como el próximo secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
La propuesta busca reemplazar a António Guterres al finalizar su mandato y representa una apuesta audaz por la «diplomacia deportiva», trasladando el liderazgo del fútbol mundial a la mesa principal de las relaciones internacionales.
¿Por qué Trump apuesta por el presidente de la FIFA?
La relación entre el mandatario estadounidense y el dirigente suizo se fortaleció drásticamente durante los preparativos y el desarrollo de la Copa Mundial de la FIFA 2026, celebrada conjuntamente en Estados Unidos, México y Canadá.
De acuerdo con fuentes cercanas a la administración, Trump considera que Infantino posee cualidades únicas que lo califican para el puesto:
- Capacidad de consenso global: Dirigir a la FIFA implica mediar entre 211 asociaciones miembro, superando incluso el número de Estados reconocidos por la propia ONU (193).
- Neutralidad estratégica: Al ser un líder deportivo, Infantino tiene puertas abiertas en naciones con las que Washington mantiene tensiones diplomáticas.
- Poder de negociación: Su historial asegurando acuerdos multimillonarios y resolviendo disputas entre federaciones rivales es visto como un activo invaluable para desactivar conflictos internacionales.
El complejo camino hacia la Secretaría General
Aunque el respaldo de Estados Unidos tiene un peso enorme, el proceso de selección en la ONU está diseñado para requerir un consenso internacional casi absoluto. Para que Gianni Infantino logre el cargo, deberá superar un estricto filtro diplomático:
- Aprobación del Consejo de Seguridad: Es el paso más crítico. El candidato necesita el respaldo de al menos 9 de los 15 miembros del consejo.
- Superar el poder de veto: Los cinco miembros permanentes (Estados Unidos, Rusia, China, Reino Unido y Francia) tienen poder de veto absoluto. Si uno solo de estos países se opone, la candidatura es rechazada.
- Votación en la Asamblea General: Una vez superado el Consejo de Seguridad, el nombre se presenta ante la Asamblea General para su ratificación final.
Los rivales de la diplomacia tradicional
La incursión de una figura del deporte en este proceso ya está generando debate en los pasillos de Naciones Unidas. Si Infantino decide aceptar el reto de Trump y abandonar su intento de reelección en la FIFA, tendrá que competir contra figuras de la diplomacia tradicional que llevan años preparándose para el puesto.
Entre los perfiles que ya suenan con fuerza destacan la expresidenta chilena Michelle Bachelet, con amplia experiencia en la ONU, y Rafael Grossi, actual director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).
La posible candidatura del presidente de la FIFA pone sobre la mesa una pregunta fundamental para el futuro de las relaciones internacionales: ¿Puede el pragmatismo y el poder unificador del deporte superar a la diplomacia tradicional en la resolución de los conflictos mundiales?











